Herramientas
Después de generar, alguien tiene que mantenerlo
Una herramienta puede funcionar el día que la creas y seguir necesitando trabajo después. Basta con que cambie lo que le das de entrada, aparezca un fallo o quieras usarla para algo que no habías previsto.
Una herramienta puede funcionar el día que la creas y seguir necesitando trabajo después. Basta con que cambie lo que le das de entrada, aparezca un fallo o quieras usarla para algo que no habías previsto.
Eso me parece fácil de olvidar cuando lo más llamativo es ver cómo la IA construye la primera versión. La prueba inicial enseña que algo puede hacerse. Todavía queda saber qué va a exigir cuando empieces a depender de ello.
Cuando cambia algo pequeño
Imaginemos una herramienta que ordena una lista de tareas a partir de un archivo. Es un ejemplo hipotético, no un caso de mis proyectos.
Con el archivo de prueba, cada tarea aparece en su sitio. Más adelante cambia el nombre de una columna y algunas dejan de mostrarse. La pantalla sigue teniendo buen aspecto y no avisa de que falta información.
Pedirle a la IA que lo arregle puede resolver ese fallo concreto. También necesitamos entender qué esperaba recibir la herramienta y cómo comprobar que muestra todas las tareas cuando cambia el archivo.
Si cada arreglo se limita a lo que vemos mal en pantalla, podemos dejar sin resolver la causa. Y será difícil reconocerla cuando vuelva a aparecer de otra forma.
Limpiar también es trabajar
Mantener incluye quitar cosas. Una solución provisional, una función que ya no se usa o dos formas de hacer lo mismo pueden complicar el siguiente cambio.
La IA puede ayudar a localizar y ordenar eso. Antes de eliminarlo, hace falta saber para qué estaba y qué sigue dependiendo de ello. Algo que parece sobrar puede estar sosteniendo una parte que no hemos mirado.
En el ejemplo, añadiría un aviso cuando el archivo no tenga la estructura esperada. Así podríamos distinguir una lista vacía de una lista que no se ha podido leer.
También dejaría una explicación breve de lo que acepta la herramienta y una muestra con la que volver a comprobarlo. Lo suficiente para entender el siguiente fallo sin tener que reconstruir toda la conversación.
Cuánto quiero sostener
Una prueba por curiosidad puede quedarse en prueba. Una herramienta que voy a usar necesita que alguien pueda entenderla, corregirla y comprobar sus cambios.
Antes de seguir ampliándola, me interesa pensar si quiero dedicarle esa atención. Quizá una solución que ya existe cubra lo que necesito. Quizá una versión más pequeña sea más llevadera.
Me gusta poder construir cosas con IA. También quiero que lo que decida conservar siga siendo comprensible cuando deje de ser nuevo.